EL PORFIRIATO
El porfiriato, etapa comprendida de 1877 a 1911 se caracteriza por una larga y cruel dictadura militar de corte personalista en la figura de Porfirio Díaz. En esta etapa México experimentó un gran crecimiento económico a costa de la miseria y explotación del pueblo trabajador, en donde sólo las capas altas de la sociedad se beneficiaron del tan nombrado progreso que necesitaba la nación. En este documento encontrarás una breve descripción y análisis crítico de lo más destacado del régimen porfirista, por ejemplo la táctica de conciliación de Díaz para perpetuarse en el poder, la importancia que le dio a la inversión extranjera, la situación en la que se encontraban los obreros y los campesinos, la oposición al régimen, entre otros temas.
INTRODUCCIÓN
Porfirio Díaz Mori es una de las figuras históricas más polémicas de nuestra historia nacional, nació el 15 de septiembre de 1830 y murió desterrado en Francia el 2 de julio de 1915, a la edad de 84 años. En primer término tenemos que admitir que fue un gran patriota, defendió a la patria de la invasión estadounidense de 1846-1848, se unió a los liberales en la Guerra de Reforma para defender la Constitución de 1857, fue uno de los héroes de la histórica Batalla de Puebla (05 de mayo de 1862) al lado del general Ignacio Zaragoza, es decir, fue uno de los más ardientes partidarios liberales juaristas contra la Segunda Intervención Francesa y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Pero, se despertó en él una ambición por el poder, que lo llevaría, por medio de las armas a ocupar la silla presidencial en mayo de 1877. Antes había recurrido por la vía pacífico-electoral para llegar a ella, pero no pudo contra Benito Juárez García, en 1867 ni en 1871. Después de su segunda derrota electoral, decide alzarse en armas con el Plan de la Noria en contra de la no reelección de Juárez, pero sin éxito. Sin embargo, Porfirio Díaz era un hombre que no se dejaba vencer fácilmente, era astuto, inteligente, perseverante para alcanzar sus metas, por ello se levanta en armas nuevamente en 1876 con el Plan de Tuxtepec con la misma bandera de la no reelección, ahora contra Sebastián Lerdo de Tejada, revuelta que si prospera y que le abre el camino al poder por mas de 30 años, lo que conocemos como la época porfirista.
Porfirio Díaz abrió las puertas a los capitalistas extranjeros para fomentar el crecimiento económico nacional, les otorgó privilegios y de manera inteligente supo conciliar los intereses de los capitalistas nacionales con los extranjeros, quedándose los primeros como simples administradores o socios menores de los segundos. Un aspecto que no se puede negar es que durante el porfirismo hubo un gran crecimiento económico, pero no desarrollo social, ya que la inmensa mayoría de la población se hallaba en la mayor miseria y degradación social, por ejemplo, la educación y salud se encontraban en una situación muy lamentable. Se generaron empleos en las minas y fábricas de los extranjeros, pero los salarios eran raquíticos y las jornadas de trabajo eran hasta de 12 horas diarias, sin ninguna prestación de la que ahora gozan los trabajadores. Pronto se hizo presente la organización y lucha obrera encabezada por el Partido Liberal Mexicano de los hermanos Flores Magón demandando mejores condiciones de vida y trabajo para los obreros de las fábricas, como la jornada máxima de trabajo de 8 horas diarias, descanso dominical y prohibición del trabajo infantil, entre otras cosas, que posteriormente quedaron plasmados en la Constitución de 1917.
Lo que llama la atención es que Díaz luchó contra los franceses y durante su estancia en el poder, la sociedad alta mexicana se afrancesó en el aspecto educativo y cultural y por si fuera poco su destierro lo llevó a la Francia. Podemos decir que fue ante todo un hombre con defectos y virtudes, pero que al poner éstos en la balanza de la historia, deja en un mal sitio a este controvertido personaje. Algunos argumentan que el porfirismo fue un mal necesario, que se requería de un gobierno fuerte, para acabar con las constantes rebeliones que no permitían la estabilidad política y social y por consiguiente el crecimiento económico que tanto se demandaba. Decía Díaz al periodista norteamericano James Creelman en aquella entrevista histórica en 1908, que la represión era necesaria, que si se había derramado sangre, ésta era sangre mala para salvar a la sangre buena. Por ello al dictador se le atribuye el dicho "mátalos en caliente". Lo cierto es que Porfirio Díaz no cumplió con la no reelección, bandera de sus dos levantamientos armados en busca de la presidencia, misma bandera que enarboló Francisco I. Madero en su Plan de San Luis para acabar con la dictadura. En fin el gobierno porfirista envejeció, Díaz tenía ya en 1910, 80 años de edad y así parecido los integrantes de su gabinete y los gobernadores de los estados, el régimen entró en una crisis, miembros de la clase alta y media querían participar del poder político, pero se los negaron o los limitaron, como los Madero y los Carranza de Coahuila, después Calles y Obregón, entre otros, por lo tanto, ellos fueron los que organizaron, dirigieron y se beneficiaron del movimiento armado iniciado en 1910 en donde las clases populares y principalmente los indios fueron utilizados como carne de cañón.
EL CAPITAL EXTRANJERO
Cuando Porfirio Díaz asumió la presidencia de la república en mayo de 1877, encontró al país en una grave crisis económica, es decir, en completa bancarrota. Los únicos que tenían recursos económicos eran el clero y la aristocracia, los cuales no se caracterizaban por invertir sus capitales. Ante esta situación, Díaz consideró necesario y urgente atraer el capital extranjero al país, otorgándole privilegios y concesiones, de tal manera que los capitales de Estados Unidos, Francia, España e Inglaterra fueron bienvenidos, los cuales se dedicaron a crear empresas y numerosos empleos para explotar diversos sectores productivos como el ferroviario, minero, textil y otros que favorecerían el crecimiento económico que tanto se anhelaba. Sin embargo, es necesario mencionar que este avance económico fue a costa de la intensa explotación de los recursos naturales y del pueblo trabajador.
CRECIMIENTO ECONÓMICO, PERO NO DESARROLLO SOCIAL.
Es indudable que durante el régimen porfirista, el país creció económicamente, se desarrolló la industria, la minería, la agricultura, se impulsó la construcción de vías férreas. En fin, en términos macroeconómicos, México presentaba una situación excelente, hasta se creía que Porfirio Díaz era el estadista más grande de todos los tiempos, por lo menos en los Estados Unidos que lo tenían por un gran héroe y aparte porque había logrado la paz social que tanto se anhelaba desde 1821. Sin embargo, la situación social y económica del pueblo, de los obreros y los campesinos, más del 80% de la población, vivían en la miseria. La riqueza generada por la inversión extranjera asociada en algunas ocasiones con el capital nacional era concentrada sólo por unos cuantos. Por lo tanto, podemos asegurar que crecimiento económico no es sinónimo de desarrollo social, es decir, de bienestar social, aunque para lograr éste se requiere de aquel.
EL POSITIVISMO COMO ARMA IDEOLÓGICA
Gabino Barreda que había sido discípulo de Augusto Comte, trajo a México la corriente del positivismo que pregonaba como sus banderas el orden y el progreso y esto precisamente era lo que se necesitaba en el país. Basta recordar que a partir de 1821 el país se vio envuelto en una grave crisis política que se tradujo en una crisis económica y social como consecuencia de la lucha encarnizada por el poder entre liberales y conservadores, que se agudizó por las invasiones extranjeras de los Estados Unidos y de Francia. El orden significaba la estabilidad política, el gobierno estable, que tanto hacía falta para poner fin a los frecuentes levantamientos armados promovidos y patrocinados por grupos poderosos que ambicionaban el poder, éste orden sólo se concibió por medio de un gobierno fuerte, dictatorial, de corte personalista en nombre de Porfirio Díaz. El progreso representaba como resultado del orden, el crecimiento económico, material, que también hacía tanta falta a la nación ya que como resultado de tantos desórdenes ésta estaba en la completa bancarrota; el progreso se forjó principalmente a través de la inversión extranjera a la que Porfirio Díaz le abrió las puertas del país llenándola de concesiones y privilegios, por medio de la cual se explotó brutalmente al pueblo trabajador.
LA POLÍTICA DE CONCILIACIÓN
Con bastante inteligencia, Porfirio Díaz emprendió una política de conciliación con los diversos grupos políticos y económicos que en un momento dado podrían hacer peligrar su régimen, astutamente los halagó, favoreció y les otorgó privilegios para tenerlos de su lado y así perpetuarse en el poder. A los aristócratas les concedió honores y privilegios; a los terratenientes les permitió incrementar sus latifundios por medio de la política agraria que permitía denunciar tierras "vírgenes" perjudicando a la propiedad comunal indígena; al clero le devolvió el poder que Juárez le había quitado; a la clase media le permitió su ingreso a la burocracia; a los "científicos" los favoreció para emprender negocios al conocer de finanzas y créditos bancarios; y, a los militares les dio oportunidades de enriquecimiento.
LA POLÍTICA AGRARIA
Durante el porfiriato se promovió una despiadada política agraria que favoreció la concentración de la tierra en unas cuantas familias, mientras que se daba el despojo de la misma a las comunidades indígenas donde predominaba la propiedad comunal. Por ejemplo, la Ley de Colonización y Terrenos Baldíos que autorizaba a un grupo de colonos conformar una compañía deslindadora para denunciar y registrar las tierras que no tenían dueño, aunque el propósito que encubría el despojo a los indígenas era el de establecer catastros y de promover el desarrollo de la agricultura. La compañía deslindadora accedía por ley a cambio de su trabajo una tercera parte de lo deslindado, mientras que las otras dos terceras partes eran compradas al gobierno de manera preferencial. De esta forma la propiedad de la tierra en México adquirió dimensiones exorbitantes de las que para que su medición se necesitaba de medidas astronómicas. Sin duda alguna esta es una de las causas sociales que originaron el movimiento armado de 1910, en donde los campesinos se lanzaron al llamado de las armas con la esperanza de recuperar sus tierras.
LA SITUACIÓN DE LOS CAMPESINOS Y OBREROS
Por lo anterior que se ha mencionado, los campesinos y los obreros se encontraban en una lamentable situación económica y social.
Los campesinos estaban sujetos al peonaje en las haciendas, paradójicamente endeudados con el hacendado, lo que los hacía permanecer acasillados o alrededor del casco de la hacienda, como una mano de obra barata permanentemente. Sujetos a la explotación brutal, los campesinos trabajaban de sol a sol sin esperanza de mejorar su calidad de vida, les pagaban por medio de las tiendas de raya, sin acceso a la educación ni a la salud, ni mucho menos a participar de la vida política del país.
Por su parte, los obreros en las fábricas eran cruelmente explotados, no tenían un salario mínimo, trabajaban largas jornadas de trabajo, lo mismo trabajaban adultos que niños y mujeres embarazadas, adultos mayores, sin protección adecuada para realizar sus funciones, es decir, con unas condiciones de trabajo inapropiadas a la mera condición humana. Las huelgas de Cananea en Sonora y Río Blanco en Veracruz son un ejemplo claro de resistencia y de organización obrera a esta injusta explotación por parte de los inversionistas extranjeros.
Si ciertamente durante el porfiriato se dio un gran crecimiento económico, éste fue posible a la explotación del pueblo trabajador y a la explotación inmoderada de los recursos naturales. Los peones en las haciendas trabajaban de sol a sol, las deudas con la hacienda, injustas, se heredaban de padre a hijo, les pagaban un raquítico salario y además sufrían constantes humillaciones y vejaciones por parte de los hacendados que eran totalmente inmunes por cuanto delito cometían. En las fábricas de los extranjeros, los obreros trabajaban largas jornadas de trabajo (12 a 14 horas diarias), con mísero salario, sin indemnizaciones, pensiones ni ninguna prestación social de la que ahora gozan los trabajadores. Trabajaban mujeres embarazadas, menores de edad, en fin era una explotación cercana a la esclavitud, aunque ésta, según Kenneth Turner, en su obra México Bárbaro, se encontraba, hacia finales del porfiriato en su más amplia y cruel expresión, principalmente en los valles henequeneros del Valle de Yucatán.
LA OPOSICIÓN
Ante tanta injusticia cometida por el régimen dictatorial del gobierno porfirista, aparecieron grupos de oposición a riesgo de ser eliminados o por lo menos encarcelados. Destacan los hermanos Flores Magón con su periódico Regeneración a través del cual criticaban fuertemente al gobierno de Díaz, llamando al pueblo a tomar las armas. Ricardo Flores Magón tuvo que huir hacia los Estados Unidos y allá fue aprehendido muriendo precisamente en la cárcel. Otros periódicos de oposición fueron Excelsior, El Hijo del Ahuizote, entre otros.
Las ideas revolucionarias de los hermanos Flores Magón que hacían un llamado al pueblo a tomar las armas contra la dictadura desde antes de 1910, fueron abriendo las mentes y las conciencias de campesinos, pero fundamentalmente de los obreros de las fábricas, a través del periódico Regeneración y del Manifiesto del Partido Liberal Mexicano en 1906. La importancia histórica del magonismo, según El Colegio de México es que: "… dirigieron las críticas más constantes y certeras al régimen porfirista y gracias a Regeneración se concientizaron y politizaron muchos mexicanos; en sus filas adquirieron experiencia varios líderes que luego destacarían en la revolución Mexicana, y sus estancia en Estados Unidos sirvió para minar el prestigio internacional de don Porfirio"1
LA ENTREVISTA DÍAZ-CREELMAN
En esta entrevista el dictador Porfirio de la Cruz Díaz Mori, en 1908, manifiesta al periodista norteamericano J. Creelman, entre otras cosas, que ya no volvería a ser candidato a la presidencia en 1910, que México estaba preparado para la democracia, que vería con buenos ojos la aparición de partidos políticos de oposición, que ya ha había una clase media que era el motor de la sociedad; en suma, hizo declaraciones que pusieron en actividad a aquellos sectores de la sociedad mexicana que querían participar de la vida política del país y que hasta el momento no podían hacerlo o si algunos lo hacían era para seguirle el juego al gobierno de Díaz. Así se creó, en 1909, el Club Central Antirreleccionista dirigido por Francisco I. Madero, que dio pauta a la creación del Partido Nacional Antirreleccionista, del cual fue elegido candidato presidencial para participar en las elecciones de 1910, contra Díaz.
EL RÉGIMEN DICTATORIAL PERSONALISTA PERFECTO. John Kenneth Turner lo explica de la siguiente manera: "… El Presidente, el gobernador y el jefe político son tres clases de funcionarios que representan todo el poder en el país; en México no hay más que un solo poder gubernamental: el ejecutivo. Los otros dos poderes sólo figuran de nombre y ya no existe en el país ni un solo puesto de elección popular; todos son ocupados por nombramiento expedito por alguna de las tres clases de funcionarios del ejecutivo mencionado. Estos controlan la situación en sus totalidad, sus palabras son leyes en sus propias jurisdicciones: el presidente domina en los 29 estados y dos territorios de la República; el gobernador en sus Estado; el jefe político en su distrito. Ninguno de los tres es responsable de sus actos ante el pueblo…"2 De esta manera se fue abonando el terreno para el descontento social, no sólo de los campesinos y obreros, sino también de la gente que tenía una situación económica favorable, pero que deseaba y aspiraba a ocupar puestos públicos que tenía acaparados la camarilla porfirista, por cierto, ya longeva.
El envejecimiento del sistema y la inmovilidad del gabinete porfirista.- Se refiere no sólo a la prolongada permanencia de Porfirio Díaz en la presidencia de la República, sino también de sus secretarios de Estado, de gobernadores de los Estados y demás funcionarios públicos que se habían enquistado en el poder con todas las prerrogativas y privilegios que les ofrecía la dictadura. Para darnos una idea el ministro más joven tenía 60 años de edad y por lo menos, 20 años en el puesto. En 1910 Porfirio Díaz tenía ya 80 años de edad, la mayoría de sus colaboradores estaban también muy viejos y sólo se sustituían a los que morían, como en el caso del gobernador de Sinaloa, Francisco Cañedo, que fallece en 1909, al cual le sucede, por imposición, Diego Redo, partidario de Díaz. Ante esta situación la oposición va en aumento, principalmente de la clase media y de algunos sectores privilegiados que se sentían con el derecho a participar del poder político, tal es el caso de Madero y Carranza en Coahuila.
REVOLUCION MEXICANA.
La Revolución Mexicana es uno de los acontecimientos más importantes de la historia de México y principalmente del siglo XX. Con ésta, dio fin la larga dictadura porfirista y se pasó a una etapa difícil por la participación de distintas tendencias revolucionarias y sus respectivos caudillos, que al tener propósitos y objetivos diferentes unos de otros, lucharon entre sí para favorecer sus intereses. La Revolución iniciada por Madero con el Plan de San Luis, fue provocada por causas de orden político, económico y social.
El propósito inicial era el derrocamiento de Porfirio Díaz de la presidencia de la República. La revolución maderista fue acogida con beneplácito por grandes sectores de la sociedad mexicana, principalmente por los campesinos, que esperanzados por lo prometido por Madero, se lanzaron a la lucha armada; Villa, Orozco y Zapata, encabezaron esta lucha campesina, pero pronto se dieron cuenta de que el reparto o la restitución de las tierras era lo que menos importaba a los dirigentes del movimiento.
Tanto Madero como Carranza pensaban que las reformas sociales debían aplazarse, primero estaban la solución a las demandas políticas, más que sociales, lo que originó que primero, los zapatistas se alzaran en armas contra el gobierno maderista al considerarlo como traidor al no restituirles las tierras a las comunidades campesinas. Más tarde, después del triunfo constitucionalista sobre el huertismo, los villistas se rebelarían contra Carranza.
CAUSAS.
1.-El envejecimiento del sistema y la inmovilidad del gabinete porfirista.- Se refiere no sólo a la prolongada permanencia de Porfirio Díaz en la presidencia de la República, sino también de sus secretarios de Estado, de gobernadores de los Estados y demás funcionarios públicos que se habían enquistado en el poder con todas las prerrogativas y privilegios que les ofrecía la dictadura. Para darnos una idea el ministro más joven tenía 60 años de edad y por lo menos, 20 años en el puesto. En 1910 Porfirio Díaz tenía ya 80 años de edad, la mayoría de sus colaboradores estaban también muy viejos y sólo se sustituían a los que morían, como en el caso del gobernador de Sinaloa, Francisco Cañedo, que fallece en 1909, al cual le sucede, por imposición, Diego Redo, partidario de Díaz. Ante esta situación la oposición va en aumento, principalmente de la clase media y de algunos sectores privilegiados que se sentían con el derecho a participar del poder político, como es el caso de Madero y Carranza en Coahuila; y, Obregón y Calles en Sonora.
2.-El régimen dictatorial personalista perfecto. John Kenneth Turner lo explica de la siguiente manera: "… El Presidente, el gobernador y el jefe político son tres clases de funcionarios que representan todo el poder en el país; en México no hay más que un solo poder gubernamental: el ejecutivo. Los otros dos poderes sólo figuran de nombre y ya no existe en el país ni un solo puesto de elección popular; todos son ocupados por nombramiento expedito por alguna de las tres clases de funcionarios del ejecutivo mencionado. Estos controlan la situación en sus totalidad, sus palabras son leyes en sus propias juridiscciones: el presidente domina en los 29 estados y dos territorios de la República; el gobernador en sus Estado; el jefe político en su distrito. Ninguno de los tres es responsable de sus actos ante el pueblo…"1 De esta manera se fue abonando el terreno para el descontento social, no sólo de los campesinos y obreros, sino también de la gente que tenía una situación económica favorable, pero que deseaba y aspiraba a ocupar puestos públicos que tenía acaparados la camarilla porfirista, por cierto, ya longeva.
3.- El incumplimiento de las declaraciones en la entrevista "Díaz-Creelman". En esta entrevista el dictador Porfirio de la Cruz Díaz Mori, en 1908, manifiesta al periodista norteamericano J. Creelman, entre otras cosas, que ya no volvería a ser candidato a la presidencia en 1910, que México estaba preparado para la democracia, que vería con buenos ojos la aparición de partidos políticos de oposición, que ya ha había una clase media que era el motor de la sociedad; en suma, hizo declaraciones que pusieron en actividad a aquellos sectores de la sociedad mexicana que querían participar de la vida política del país y que hasta el momento no podían hacerlo o si algunos lo hacían era para seguirle el juego al gobierno de Díaz. Así se creó, en 1909, el Club Central Antirreleccionista dirigido por Francisco I. Madero, que dio pauta a la creación del Partido Nacional Antirreleccionista, del cual fue elegido candidato presidencial para participar en las elecciones de 1910, contra Díaz.
4.- El fraude electoral de 1910 contra Madero.- Como candidato a la presidencia, Madero inició su campaña proselitista, que al principio, el gobierno de Díaz no le tomó importancia, pero a medida que la popularidad del candidato se fue incrementando, empezó a preocupar a la dictadura y pasó a tomar cartas en el asunto, mandó encarcelar a Madero acusándolo de incitar al pueblo a la violencia, pero logra huir hacia San Antonio Texas, Estados Unidos, donde redacta el Plan de San Luis en donde declara nulas las elecciones y hace un llamado al pueblo a levantarse en armas a partir de las seis de la tarde del 20 de noviembre de 1910. Rosendo Bolívar Meza nos dice como fue el fraude electoral de 1910: "… Estando preso Madero, se realizaron las elecciones en que Díaz se reeligió una vez más. Aunque en estas elecciones hubo gran cantidad de votos a favor de Madero, estos fueron anulados porque le habían quitado sus derechos constitucionales."2
4.- La difusión de las ideas del magonismo. Las ideas revolucionarias de los hermanos Flores Magón que hacían un llamado al pueblo a tomar las armas contra la dictadura desde antes de 1910, fueron abriendo las mentes y las conciencias de campesinos, pero fundamentalmente de los obreros de las fábricas, a través del periódico Regeneración y del Manifiesto del Partido Liberal Mexicano en 1906. La importancia histórica del magonismo, según El Colegio de México es que: "… dirigieron las críticas más constantes y certeras al régimen porfirista y gracias a Regeneración se concientizaron y politizaron muchos mexicanos; en sus filas adquirieron experiencia varios líderes que luego destacarían en la revolución Mexicana, y sus estancia en Estados Unidos sirvió para minar el prestigio internacional de don Porfirio"3
5.- La crisis económica de 1908.- Este año cayó la producción de maíz y los precios de otros productos. La balanza comercial fue negativa al bajar las exportaciones e importaciones. Esto trajo como resultado el deterioro del nivel de vida de amplios sectores de la población lo que aumentó el descontento social.
6.-Descontento de la clase media emprendedora. La situación financiera estaba totalmente acaparada por el grupo más cercano a Díaz, los "científicos" que destinaban los créditos a financiar sus propios proyectos. Por otro lado los terratenientes o latifundistas, al tener sus tiendas de raya, a través de la cual les pagaban el mísero salario a sus trabajadores, obstaculizaba el desarrollo del capitalismo al limitar el intercambio dinero-mercancías. Esto no era nada favorecedor para la clase media que aspiraba a crear negocios o a que crecieran los que ya tenían.
7.-Descontentos de los campesinos. Los campesinos mexicanos trabajaban sus propias tierras como jornaleros, porque éstas les habían sido arrebatadas por la política agraria de Porfirio Díaz para beneficiar a los aristócratas o a los que le habían apoyado para llegar al poder y permanecer en él. Las compañías deslindadoras que se crearon para denunciar tierras vírgenes, catastrarlas y hacerlas productivas, optaron por lo más fácil, arrebatar las tierras a las comunidades indígenas, argumentando que no tenían dueño. El gobierno les regalaba a dichas compañías un tercio de lo deslindado y los otros dos tercios se los vendía a precios bajísimos, de tal manera que por este medio se formaron inmensos latifundios a costa de la propiedad comunal indígena. Por estos hechos, los campesinos se levantaron en armas al llamado del Plan de San Luis, porque en él Madero prometía restituir las tierras a las comunidades que habían sido despojadas de ellas por medios ilegales.
8.-La sobreexplotación del trabajo asalariado en minas, fábricas y haciendas.- Si ciertamente durante el porfiriato se dio un gran crecimiento económico, éste fue posible a la explotación del pueblo trabajador y a la explotación inmoderada de los recursos naturales. Los peones en las haciendas trabajaban de sol a sol, las deudas con la hacienda, injustas, se heredaban de padre a hijo, les pagaban un raquítico salario y además sufrían constantes humillaciones y vejaciones por parte de los hacendados que eran totalmente inmunes por cuanto delito cometían. En las fábricas de los extranjeros, los obreros trabajaban largas jornadas de trabajo (12 a 14 horas diarias), con mísero salario, sin indemnizaciones, pensiones ni ninguna prestación social de la que ahora gozan los trabajadores. Trabajaban mujeres embarazadas, menores de edad, en fin era una explotación cercana a la esclavitud, aunque ésta, según Kenneth Turner, en su obra México Bárbaro, se encontraba, hacia finales del porfiriato en su más amplia y cruel expresión, principalmente en los valles henequeneros del Valle de Yucatán.
DESARROLLO.
Plan de San Luis y sus repercusiones
La Revolución Mexicana inició con la proclamación del Plan de San Luis, fechado el 5 de octubre de 1910. En este plan, Madero hacía un llamado al pueblo a levantarse en armas para el 20 de noviembre, declara nulas las elecciones presidenciales de 1910 por considerarlas fraudulentas, se proclama presidente provisional, consagra el principio de sufragio efectivo, no reelección, así como también promete restituir a los campesinos las tierras que les habían sido arrebatadas por los hacendados a raíz de la cruel política agraria del porfiriato. Pronto se desató el movimiento armado, primero en Chihuahua, Durango, después en Morelos y así por toda la República para luchar contra el gobierno porfirista. Ante el avance de la revolución maderista, Porfirio Díaz intentó hacer algunas reformas a la Constitución, pero entrarían en vigor hasta que terminara su periodo presidencial (1916), también el viejo dictador tuvo que reconformar su gabinete por la renuncia de algunos de sus integrantes; evidentemente que tales acciones no contuvieron a los revolucionarios, el río caudaloso de la historia era ya incontenible y en éste, la caída de la vieja dictadura. La toma de Ciudad Juárez el 10 de mayo de 1911 por Francisco Villa y Pascual Orozco fue determinante para que el gobierno del general Díaz enviara representantes para terminar con la revolución y lograr una negociación muy favorable, no precisamente para Díaz, pero si para sus colaboradores que permanecerían en el poder. A esta negociación, pacto o tratado se le conoce como el Tratado o Acuerdo de Ciudad Juárez firmado el 21 de mayo de 1911.
Acuerdos de Ciudad Juárez y sus contradicciones (revolución no aprovechada)
Astutamente, el gobierno porfirista, al verse perdido ante la ola revolucionaria maderista, negocia su derrota para triunfar. Al relacionar y comparar los puntos del Plan de San Luis y de los Acuerdos de Ciudad Juárez, se observan en éstos grandes diferencias y contradicciones. Primero, en los Acuerdos de Ciudad Juárez se acepta la renuncia de P. Díaz y Ramón Corral como presidente y vicepresidente de la República, respectivamente; esto quiere decir que se estaban reconociendo sus cargos, mientras que en el Plan de San Luis se desconocían porque habían llegado a ellos en forma fraudulenta. Segundo, en los Acuerdos de Ciudad Juárez se acepta que la presidencia recaiga en Francisco León de la Barra, miembro del gabinete porfirista, el cual convocaría a elecciones presidenciales; tenemos aquí otra violación al Plan de San Luis porque según éste, Francisco I. Madero asumiría la presidencia provisional, sin embargo dejaba ésta en manos de los porfiristas, otro gran error de Madero. Tercero, se declaraba el licenciamiento de las fuerzas armadas, porque según estos negociadores la revolución había acabado, Díaz se retiraba del poder y ahora todo sería paz y tranquilidad, sin embargo en este tratado no se hacía ninguna mención de la restitución de las tierras que se habían prometido en el Plan de San Luis, por lo tanto los campesinos se sintieron traicionados, no depusieron las armas por la simple y sencilla razón de que no les habían entregado sus tierras.
Revolución que transa, que negocia, es revolución suicida. Así fue, una revolución triunfante fue prácticamente regalada al enemigo. Madero, que creía ciegamente en la democracia y en los hombres, pactó el triunfo revolucionario con los porfiristas prácticamente derrotados, entregó el gobierno provisional a ellos y como resultado de los Acuerdos de Ciudad Juárez se creó un gobierno mixto, se repartieron entre maderistas y porfiristas las gubernaturas de los Estados y las posiciones en el gabinete presidencial. Antes de firmar los Acuerdos de Ciudad Juárez, Venustiano carranza fijó su postura en contra de éstos, de manera clara veía venir lamentables sucesos al negociar de esa forma con el enemigo y sentenciaba: "… Revolución que transa, es revolución perdida. Las grandes reformas sociales que exige nuestra patria, sólo se llevarán a cabo por medio de victorias decisivas. Las revoluciones para triunfar de un modo definitivo necesitan ser implacables. ¿Qué ganamos con la retirada de los señores Díaz y Corral? Quedarán sus amigos en el poder; quedará el sistema corrompido que hoy combatimos.
El interinato será una prolongación viciosa, anémica y estéril de la dictadura. Al lado de esta rama podrida el elemento sano de la Revolución se contaminaría. Sobrevendrán días de luto y de miseria para la República y el pueblo nos maldecirá porque, por un humanitarismo enfermizo, habremos malogrado el fruto de tantos esfuerzos y tantos sacrificios. Lo repito: revolución que transa, se suicida."4 Los sucesos ocurridos durante el interinato de León de La Barra y de la presidencia de Madero confirmaron este presagio.
El propósito de los Acuerdos de Ciudad Juárez, como lo dice Rosendo Bolívar Meza fue "… dar por concluida la revolución y realizar el licenciamiento de las tropas revolucionarias, es decir, desarmar a las masas campesinas y restablecer el orden jurídico burgués, sin embargo, no hacían mención sobre el problema de la tierra, ni sobre ningún otro de los puntos mencionados en el Plan de San Luis…"5. Los operadores de los Acuerdos de Ciudad Juárez creyeron que terminaba la revolución, bueno, la de ellos sí, que era eminentemente política, que buscaba sólo cambios y reacomodos en el poder, pero en el horizonte mexicano, en el campo, en las ciudades y en todas partes de la República iniciaría la revolución social, la que demandaba mejores condiciones de vida y de trabajo para obreros y campesinos; por lo tanto, era evidente que el movimiento popular, social y sobre todo agrario, seguiría su lucha, principalmente con Emiliano zapata y Francisco Villa.
El gobierno de Madero y sus dificultades.
Al llegar Francisco Ignacio Madero a la presidencia de la República a principios de noviembre de 1911, después del interinato de Francisco León de la Barra, la situación no era nada favorable para el caudillo coahuilense. Tenía enemigos por todas partes. Como resultado de los Acuerdos de Ciudad Juárez, muchos porfiristas quedaron en el gobierno interino que se encargaron de hacerle la vida imposible. Como Presidente de la República se enfrentó a una gran inestabilidad política: primero, tuvo que luchar contra un poder legislativo que le era totalmente adverso, pues era mayoritariamente porfirista; segundo, aprovechando la libertad de prensa, fue atacado por sus enemigos que lo ridiculizaban severamente; tercero, tuvo que enfrentar las rebeliones armadas de Bernardo Reyes, Pascual Orozco, Félix Díaz, y, la de Emiliano Zapata. Madero era una persona que confiaba en la gente, creía que con la democracia se resolverían todos los problemas de la sociedad. No estaba en contra de la inversión extranjera, sólo pensaba que había que regularla adecuadamente. Pensaba que a los peones había que pagarles más y darles un mejor trato, no estaba muy convencido de expropiar los latifundios y entregárselos a los campesinos. Esto último lo entendió muy bien Zapata y proclama su Plan de Ayala a menos de un mes de que madero asumiera la Presidencia de la República.
En suma, para principios de 1913, se presagiaba el fin del gobierno maderista, pues tenía en su contra tanto a revolucionarios como Zapata, como a fuerzas conservadoras que deseaban el retorno a la paz porfiriana, éstos últimos organizarían la contrarrevolución por medio del golpe de estado a partir del 9 de febrero de 1913 hasta el 19 de ese mismo mes, conocido como la "Decena Trágica", en la que obligan a renunciar a Madero y a Pino Suárez a la presidencia y vicepresidencia de la República, respectivamente, teniendo este episodio el desenlace fatal del asesinato de ambos el 22 de febrero.
El Plan de Ayala, programa eminentemente agrario y social.
Emiliano Zapata junto con sus más cercanos colaboradores, entre ellos su hermano Eufemio y su compadre Otilio Montaño, redactaron el Plan de Ayala el 25 de noviembre de 1911, teniendo como principal justificación el incumplimiento que Madero había hecho a los campesinos de restituirles las tierras. Se consideraba a Madero traidor, por lo tanto, se desconocía su gobierno y se demandaba fundamentalmente la devolución de las tierras a los campesinos que se las habían arrebatado.
Los acuerdos de Ciudad Juárez no convencieron a los zapatistas, por lo tanto, no entregaron las armas, ellos querían la tierra, su medio fundamental de subsistencia, no entendían para nada acerca de la democracia y la democratización de la vida política del país, seguramente pensaban que con la democracia no se come y con la tierra sí, querían una solución inmediata a su problema agrario, pero Madero pensaba solucionarlo gradualmente, al no estar totalmente convencido de expropiar los latifundios que estaban en manos de poderosos terratenientes.
La Decena Trágica y sus responsables
Las fuerzas más conservadoras, recelosas y totalmente desconfiadas de un gobierno titubeante e inexperto, decidieron asestar el golpe de Estado que daría fin al gobierno democrático maderista. Los líderes golpistas fueron los militares Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz, secundados por el civil Rodolfo Reyes que pretendía liberar a su padre Bernardo Reyes, de la cárcel de Tlatelolco. Este suceso comenzó el 9 de febrero con la liberación de Bernardo Reyes y Félix Díaz que se sumaron al movimiento contrarrevolucionario. Madero confía las tropas del gobierno al general Victoriano Huerta, pero éste retarda las acciones porque también estaba inmiscuido traidoramente, en contra de Madero. El 19 de febrero se consuma el golpe de estado al obligar a renunciar a Madero y a Pino Suárez a sus respectivos cargos.
Cabe aclarar que en este lamentable acontecimiento, resalta la participación del embajador norteamericano Henry Lane Wilson, apoyando abiertamente a los golpistas, porque según él las relaciones diplomáticas entre México y los estados Unidos se habían deteriorado, los intereses económicos estadounidenses en nuestro país habían disminuido, además envió informes alarmistas sobre la inseguridadde los estadounidenses, sus propiedades y capitales invertidos en México. En la embajada norteamericana se acordaron las acciones y todo el plan a seguir para el golpe de Estado; al respecto Rosendo Bolívar Meza expresa: "La Decena Trágica concluyó con un acuerdo entre los jefes rebeldes encabezados por Félix Díaz y el jefe del ejército federal, Victoriano Huerta, por el cual se destituyó a Madero de la presidencia, se designó a Huerta presidente provisional, se formó un nuevo gabinete y quedó Félix Díaz en libertad de acción para presentar su candidatura a la presidencia de la república en las siguientes elecciones."6.
A este acuerdo se le conoce como el Pacto de la Embajada. Tras la renuncia de Madero, asume la presidencia provisional, de acuerdo a la Constitución, el Secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuraín, pero sólo el tiempo necesario (menos de una hora), para nombrar Secretario de Gobernación a Victoriano Huerta, renunciar a la presidencia y así abrirle paso a la presidencia de la República, por el hecho de estar vacantes la presidencia, la vicepresidencia y la Secretaría de Relaciones Exteriores. Así, manchado de sangre y de manera "legal", Victoriano Huerta usurpa la presidencia de la República. Pero los revolucionarios se agruparían contra esta usurpación e ilegalidad y se daría inicio a la etapa constitucionalista encabezada por Venustiano Carranza, entonces Gobernador de Coahuila.
El Plan de Guadalupe. En busca de la legalidad. Reagrupación de diferentes tendencias revolucionarias.
Con la llegada a la presidencia de Victoriano Huerta de forma ilegal y manchado de sangre como consecuencia de la decena trágica, Carranza rompe relaciones con este usurpador y encabeza el Plan de Guadalupe, fechado el 26 de marzo de 1913, que a la letra dice:
Primero. Se desconoce al general Victoriano Huerta como Presidente de la República.
Segundo. Se desconoce también a los Poderes Legislativo y Judicial de la Federación.
Tercero. Se desconoce a los gobiernos de los estados que aún reconozcan a los poderes federales que forman la actual administración, treinta días después de publicado este plan.
Cuarto. Para la organización del ejército encargado de hacer cumplir nuestros propósitos, nombramos como Primer jefe del Ejército, que se denominará "Constitucionalista", al ciudadano Venustiano carranza, gobernador del estado de Coahuila.
Quinto. Al ocupar el Ejército Constitucionalista la ciudad de México, se encargará interinamente del Poder Ejecutivo el ciudadano Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército, o quien le hubiera sustituido en el mando.
Sexto. El Presidente interino de la República convocará a elecciones generales tan luego como se haya consolidado la paz, entregando el poder al ciudadano que hubiese sido electo.
Séptimo. El ciudadano que funja como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista en los estados cuyos gobiernos hubieren reconocido al de Huerta, asumirá el cargo de gobernador provisional, y convocará a elecciones locales, después de que hayan tomado posesión de sus cargos los ciudadanos que hubiesen sido electos para desempeñar los poderes de la Federación, como lo previene la base anterior.
Como se observa, en este plan no se incluyen las demandas sociales que le estaban dando la fuerza al movimiento armado, era más bien un programa de orden político, para restaurar la legalidad y el orden constitucional, no se prometía nada a las masas populares, aunque Carranza consideraba que las reformas sociales vendrían por sí solas, gradualmente, primero lo primero y esto implicaba para él, el restablecimiento del imperio de la ley, las reformas tendrán que hacerse, decía, después, pero sin prometerse en este plan.
El 24 de septiembre de 1913, Venustiano Carranza pronuncia en hermosillo, Sonora, uno de los discursos más importantes de la Revolución, en donde resalta lo siguiente: "El Plan de Guadalupe no encierra ninguna utopía, ni ninguna cosa irrealizable, ni promesas bastardas con intención de no cumplirlas; el Plan de Guadalupe es un llamado patriótico a todas las clases sin ofertas ni demandas al mejor postor; pero sepa el pueblo de México que terminada la lucha armada a que convoca el plan de Guadalupe, tendrá que principiar formidable y majestuosa la lucha social, la lucha de clases, queramos o no queramos nosotros mismos y opónganse las fuerzas que se opongan…"7 Carranza sabía muy bien la naturaleza de las revoluciones y que el río caudaloso de la historia no podía detenerse, que aunque el no quisiera, se tendrían que dar las reformas sociales y económicas que el pueblo necesitaba.
Aún cuando en el Plan de Guadalupe no se incluían, ni por asomo, las demandas sociales que demandaban los campesinos y los obreros, los grupos revolucionarios que habían apoyado a Madero, le dieron su apoyo, como el caso de Villa y Zapata; Pascual Orozco en cambio, se puso del lado de Huerta. En esta etapa llamada constitucionalista aparece Álvaro Obregón, dándole el apoyo militar y político a Carranza, comandando el Ejército del Noroeste, al que la División del Norte de Francisco Villa estaba adscrito. Pablo González, por su parte encabezaba el Ejército del Noreste, con el que Carranza coincidía más en lo político e ideológico, pero que desafortunadamente para el Primer Jefe, tenía una menor fuerza social y militar que Villa y Obregón.
Francisco Villa, con su División del Norte, encabezaba el ejército más poderoso de la revolución y su papel fue decisivo en la derrota del huertismo, pero Villa no era de las simpatías ni confianzas de Carranza, sin duda en esto influían la clase social a la que pertenecían, su ideología y cultura. En Carranza hubo un cierto temor a que el villismo lo rebasara e hizo todo lo posible por debilitarlo y entorpecerlo. Villa envía su renuncia como jefe de la División del Norte ante Carranza, éste la acepta, pero los generales villistas sostienen a su jefe, insubordinándose contra el ejército constitucionalista. Sin embargo, mediante el Pacto de Torreón, el 8 de julio de1914, se resolvieron aparentemente las diferencias entre Villa y Carranza, a esto nos dice Bolívar Meza: "…
En este pacto la división del norte reconoció a Carranza como primer jefe del ejército constitucionalista y cesó su insubordinación, y la jefatura constitucionalista reconoció a Villa como jefe de la división del norte (…). Carranza se comprometió también a convocar a una convención de jefes constitucionalistas, una vez derrotado Huerta (…) implantar un régimen democrático, procurar el bienestar de los obreros, emancipar a los campesinos y distribuir las tierras.
Como resultado de las victorias del ejército constitucionalista, Victoriano Huerta renuncia a la presidencia el 15 de julio de 1914, sustituyéndolo Francisco Carbajal, quien se rindió a los revolucionarios, a través de los Tratados de Teoloyucan, el 13 de agosto de 1914. Al día siguiente, el ejército al mando de Obregón, hace su entrada triunfal a la capital del país y Carranza, en atención al Plan de Guadalupe, asume la Presidencia Provisional de la República.
En cuanto a Zapata, Carranza le da un trato de bandolero y no de revolucionario. Así como con Villa, Zapata no era para nada en quién confiar. Zapata entendió que el Primer Jefe no le resolvería el problema agrario que fundamentalmente estaba demandando. Aunque Carranza argumentaba que la reforma social vendría, pero todo a su tiempo y anteponiendo la ley y el orden a ello, los zapatistas querían solución inmediata a su demanda por la tierra, por lo tanto, en agosto de 1914, dieron a conocer un manifiesto donde fijaron sus posiciones políticas, donde dan a conocer que su participación en la revolución no era para conquistar puestos políticos, sino para recuperar sus tierras; plantearon que fueran los jefes combatientes los que designaran al presidente interino y que quien asumiera el cargo aceptara los tres grandes principios del Plan de Ayala: expropiación de tierras por causa de utilidad pública, confiscación de bienes a los enemigos del pueblo y restitución de tierras a los individuos y comunidades despojadas. De no lograrse lo anterior, la lucha zapatista seguiría hasta imponerse.
Conclusión
Con todo lo anterior, podemos afirmar que en el seno de la revolución mexicana, participaron dos movimientos distintos. Uno político, de carácter burgués, que sólo pretendía un cambio y reacomodo en las relaciones de poder, representado por Madero, Carranza y Obregón; este movimiento demandaba sufragio efectivo no reelección, libertad de prensa, elecciones libres, libertad municipal, restablecimiento de la ley y el orden, en suma, democratizar la vida política del país, sin trastocar a fondo la estructura social que resultaba en una profunda, injusta e intolerable desigualdad social. El otro movimiento, de carácter social, que demandaba disminuir la desigualdad social mediante el reparto agrario y mejores condiciones de trabajo y de vida para los campesinos y obreros, representado por Villa y Zapata.
Estas diferencias ideológicas e intereses de las distintas fuerzas revolucionarias (carrancistas, obregonistas, villistas y zapatistas), provocaron que, después de la caída de Huerta, se separaran y lucharan entre sí para tratar de lograr sus objetivos. Seguiría la lucha entre estas facciones revolucionarias, carrancistas contra zapatistas y contra villistas, y, después, obregonistas contra carrancistas. Después de silenciado, hasta cierto punto el movimiento social, para 1920, se hacía más evidente la lucha por el poder, que Carranza pagaría con su vida.
CONSTITUCION DE 1917.
1. Introducción
Es elemental hacer un estudio más allá del significado etimológico de lo que es una constitución; por lo cual en este estudio buscamos encontrar la verdadera esencia de lo que es una constitución, los elementos que al integran, su finalidad, sus características, los tipos de constituciones que existen, quienes y con que objeto las elaboran; así como un enfoque mas concreto hacia el análisis de los orígenes de nuestra constitución de 1917.
La Constitución Política de un país es de suma importancia para la existencia del mismo. La Carta Magna dicta la organización de un Estado, de una sociedad. Sin la existencia de una Constitución, el Estado no se podría conformar como tal, de ahí la importancia de analizar los aspectos más importantes de una Constitución.
El concepto de Constitución ha sido tratado desde Aristóteles, en la antigua Grecia, así, podemos ve que desde hace muchos siglos ha sido necesario para el hombre establecer la organización de un Estado, ya que sin una Constitución, carecería de los elementos necesarios para la supervivencia de una sociedad.
2. La Constitución
1. Concepto de Constitución.
Constitución.- ley fundamental, escrita o no, de un Estado soberano, establecida o aceptada como guía para su gobernación. La constitución fija los límites y define las relaciones entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del Estado, estableciendo así las bases para su gobierno. También garantiza al pueblo determinados derechos. La mayoría de los países tienen una constitución escrita.
Concepto de Constitución según Hans Kelsen.
Para Kelsen el vocablo Constitución tiene dos sentidos, un sentido lógico-jurídico y un sentido jurídico-positivo.
Según Kelsen, la Constitución en su sentido lógico-jurídico, es la norma fundamental o hipótesis básica; la cual no es creada conforme a un procedimiento jurídico y, por lo tanto, no es una norma positiva, debido a que nadie la ha regulado y a que no es producto de una estructura jurídica, sólo es un presupuesto básico. Precisamente, a partir de esa hipótesis se va a conformar el orden jurídico, cuyo contenido está subordinado a la norma fundamental, sobre la cual radica la validez de las normas que constituyen el sistema jurídico.
Por su parte, una Constitución en el sentido jurídico-positivo, se sustenta en el concepto lógico-jurídico, porque la Constitución es un supuesto que le otorga validez al sistema jurídico en su conjunto, y en norma fundamental descansa todo el sistema jurídico. En éste concepto la Constitución ya no es un supuesto, es una concepción de otra naturaleza, es una norma puesta, no supuesta. La Constitución en este sentido nace como un grado inmediatamente inferior al de la Constitución en su sentido lógico-jurídico.
Según Kelsen la Constitución puede ser contemplada en dos sentidos: en un sentido material y en un sentido formal.
En su sentido material está constituida por los preceptos que regulan la creación de normas jurídicas generales y, especialmente, la creación de leyes. Además de la regulación de la norma que crea otras normas jurídicas, así como los procedimientos de creación del orden jurídico; también desde el punto de vista material, la Constitución contempla a los órganos superiores del Estado y sus competencias. Otro elemento que contiene dicho concepto material, son las relaciones de los hombres con el propio poder estatal y los derechos fundamentales del hombre. La Constitución en sentido material implica pues, el contenido de una Constitución.
La Constitución en su sentido material tiene tres contenidos: el proceso de creación de las normas jurídicas generales, las normas referentes a los órganos del Estado y sus competencias, y las relaciones de los hombres con el control estatal.
La Constitución en sentido formal –dice Kelsen—es cierto documento solemne, un conjunto de normas jurídicas que sólo pueden ser modificadas mediante la observancia de prescripciones especiales, cuyo objeto es dificultar la modificación de tales normas. La Constitución en sentido formal es el documento legal supremo. Hay una distinción entre las leyes ordinarias y las leyes constitucionales; es decir, existen normas para su creación y modificación mediante un procedimiento especial, distintos a los abocados para reformar leyes ordinarias o leyes secundarias.
Concepto de Constitución según Fernando Lassalle.
Fernando Lassalle se propuso encontrar la esencia de una Constitución, a partir del análisis realista. Define a la Constitución como el resultado de la suma de los factores reales de poder. Así, lo que debe plasmarse en un régimen constitucional son las aspiraciones de las fuerzas sociales y políticas de un Estado.
Para Fernando Lassalle una Constitución no sería tal, si no refleja la realidad política de un Estado, con ello, nos quiere señalar que una Constitución refleja la realidad. Todo régimen posee una serie de hojas de papel en el que se inscriben los principios fundamentales que rigen el funcionamiento del Estado, en torno a los cuales se une su población; ese documento legal supremo que estructura y señala el funcionamiento del Estado, en torno a los cuales se une su población; ese documento legal supremo que estructura y señala el funcionamiento de la vida del Estado, sólo sería una hoja de papel, si no corresponde con la realidad
Fernando Lassalle dice que hay dos tipos de Constituciones: la Constitución real y la formal. La primera es efectiva porque corresponde a la expresión de los factores reales de poder, y la otra, únicamente es una hoja de papel. Si bien, no existe una Constitución que en rigor sea perfectamente real, lo ideal es que mantengan vigencia sus principios esenciales. Actualmente en México, dada la conformación de fuerzas al interior del Congreso, se ha pretendido que nuestra Constitución se identifique cada día más con las transformaciones que experimenta nuestra sociedad.
Concepto de Constitución para otros autores
Aristóteles.- El gran pensador Estagirita, no solamente tuvo impacto en la filosofía y en la metodología de la lógica y de la ética, sino también en la conformación de la ciencia política y en la primera concepción que se tuvo de muchas definiciones políticas; evidentemente, en su obra encontramos una tipología de la Constitución. Aristóteles aludió técnicamente a una tipología de la Constitución, pero nunca formuló una teoría sistematizada acerca de ella, nunca tuvo la intención de codificar de manera científica un estudio consistente sobre la Constitución.
Sin embargo, Aristóteles tuvo una visión de la Constitución en los siguientes aspectos: a) Se puede estudiar a la Constitución como una realidad, desde esta óptica es el acontecer de la vida de la comunidad, es la vida misma de la sociedad y el Estado, la existencia de una comunidad armonizada u organizada políticamente; b) La Constitución es una organización, en ese sentido se refiere a la forma de organizar las maneras políticas de la realidad; c) Se puede estudiar a la Constitución como lege ferenda, es decir, todo gobernante debe analizar cual es la mejor Constitución para un Estado, las mejores formas, en virtud de las cuales, se organiza mejor el estado para la realización de sus fines, para realizar los fines de la comunidad
Aristóteles, al hacer el análisis de las tipologías políticas, llega a una conclusión: ni la monarquía, ni las oligarquías, ni las democracias son idóneas, sino que las mejores constituciones son aquellas que son mixtas, o sea aquellas que tienen combinados elementos aristocráticos, monárquicos y democráticos.
Karl Loeweinstein.- Gran constitucionalista, es uno de los grandes realistas del estudio del Derecho Constitucional en la época contemporánea. Plantea que en toda sociedad existe una Constitución real u ontológica. Una Constitución ontológica es el ser de cada sociedad, es la cultura social real, son las formas de conducta reconocidas, son los principios políticos en los que se basa toda comunidad, y que se formaliza en una Constitución escrita.
Georges Burdeau.- Para este autor, una Constitución es el status del poder político convertido en instituciones estatales. La Constitución es la institucionalización del poder.
Maurice Hauriou.- Dice que la Constitución es un conjunto de reglas en materia de gobierno y de la vida de la comunidad. La Constitución de un Estado, es un conjunto de reglas que son relativas al gobierno y a la vida de la comunidad estatal.
Jorge Carpizo.- Da una clara descripción de la Constitución, de las teorías, posturas y corrientes que ha habido en torno a ella. Además de esta gran contribución, también analiza el concepto desde diversos ángulos, y nos dice que la palabra Constitución, como tal, es una palabra que tiene diversos significados, es una palabra multívoca.
Así, cuando existe cierto orden que permite que se efectúen hechos entre gobernantes y gobernados hay una Constitución. Dice que se puede contemplar a la Constitución desde diversos ángulos, desde el ángulo económico, sociológico, político, histórico y jurídico, y desde el punto de vista jurídico, vemos la vida normada de un país, y que el Derecho Constitucional será la estructura del funcionamiento del Estado.
Una Constitución es un juego dialéctico entre el ser y el deber ser, la Constitución de un país es dinámica, es un duelo permanente entre el ser y el deber ser, un duelo permanente entre la norma y la realidad. La norma puede ir más allá de la realidad, forzar a ésta para lograr que se adecue a ella, pero con un límite: que no trate de violentar esa realidad en nada que infrinja la dignidad, la libertad y la igualdad humana.
Carpizo señala que la Constitución puede ser contemplada desde dos ángulos, como una Constitución material y como una Constitución formal. La Constitución material será el contenido de derechos que tenemos los hombres frente al Estado, esa organización, atribuciones y competencias están en la Constitución, es el contenido mismo de la Constitución. Desde el punto de vista formal, es el documento donde están estas normas constitucionales, las cuales solamente se pueden modificar por un procedimiento especial.
3. Clasificación de las Constituciones.
Según su formulación jurídica.
Esta es una clasificación clásica, en virtud de la cual se conoce a las constituciones como escritas y no escritas:
Constitución escrita: documento en el que se plasman los principios fundamentales sobre los que descansa la organización, los límites y las facultades del Estado, así como deberes y derechos de los individuos; es el texto específico que contiene la totalidad o casi la totalidad de las normas básicas.
Constitución no escrita: también llamada Constitución consuetudinaria, no existe un texto específico que contenga la totalidad, o casi la totalidad de las normas básicas.
Respecto a esta clasificación considera Esmein que es preferible una Constitución escrita a otra que no es escrita o consuetudinaria, debido a que una Constitución escrita permite una mayor certidumbre jurídica y concede ventajas de técnica jurídica, ya que se conoce con mayor precisión qué normas son constitucionales y cuáles no lo son y, otorga mayores ventajas, debido a que es más sencillo ubicar la jerarquía y la unidad del sistema jurídico en un régimen de Constitución escrita, debido a que automáticamente se coloca en la cúspide de ese régimen jurídico el documento constitucional y, a partir de éste, emanarán las demás instituciones de carácter legal.
A partir del pensamiento de Esmein se concluyen tres ventajas de las constituciones escritas:
a. La superioridad de la ley escrita sobre la costumbre, lo cual se había reconocido a finales del siglo XVIII, ya que desde entonces existía la necesidad de llevar a un rango superior las reglas constitucionales.
b. También desde el siglo XVIII es importante el reconocimiento del pacto social que implica una Constitución dictada por la soberanía nacional, lo cual es interesante desde la óptica de la legitimación de los principios jurídicos que emanan de la soberanía nacional.
c. En una Constitución escrita hay mayor claridad y precisión en cuanto al contenido constitucional y esto desde luego, elimina confusiones, y por lo tanto, evidentemente a contrario sensu en una Constitución no escrita, es más fácil la ambigüedad respecto de cuáles normas deben considerarse de carácter constitucional.
Según su reformabilidad .- las constituciones se clasifican en rígidas y flexibles. Las constituciones rígidas son aquellas que requieren de un procedimiento especial y complejo para su reformabilidad; es decir, los procedimientos para la creación, reforma o adición de las leyes constitucionales es distinto y más complejo que los procedimientos de las leyes ordinarias.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que señala en su artículo 135 un procedimiento más complejo que el procedimiento ordinario de creación o reformabilidad legal. Para el debido análisis se debe observar lo dispuesto en los artículos 71 y 72 de la Constitución, respecto de las leyes ordinarias, y comparar el mecanismo que se dispone con lo relativo a las reformas constitucionales, para las cuales habrá que adoptar el artículo 135, en el cual se establece un procedimiento a través de estas dos cámaras, el procedimiento del 135 ordena que además de ello y con votación de dos terceras partes de los individuos presentes en cada cámara, se obtenga después la aprobación de la mayoría de las legislaturas de los Estados y, con esto, está claro que el procedimientos es más complejo.
En la práctica las constituciones escritas son también constituciones rígidas; es decir, cuando en un Estado encontramos que existe Constitución escrita, descubrimos que ésta tiene un procedimiento más complejo de reforma o adición que el procedimiento para la creación, reforma o adición de una ley ordinaria.
Según su origen.
Pueden ser:
Otorgadas.- Las constituciones otorgadas se dice que corresponden tradicionalmente a un Estado monárquico, donde el propio soberano es quien precisamente las otorga; es decir, son aquellas en las cuales el monarca, en su carácter de titular de la soberanía, las otorga al pueblo. En este caso, se parte de las siguientes premisas: a) desde la perspectiva del monarca, es él quien la otorga por ser el depositario de la soberanía; b) es una relación entre el titular de la soberanía –monarca—y el pueblo, quien simplemente es receptor de lo que indique el monarca; c) se trata de una Constitución en la cual se reconocen los derechos para sus súbditos.
Impuestas.- Las constituciones impuestas, el Parlamento las impone al monarca, refiriéndose al Parlamento en sentido amplio, con lo que se alude a la representación de las fuerzas políticas de la sociedad de un Estado, de los grupos reales de poder en un Estado que se configuran en un órgano denominado Parlamento. En este tipo de Constitución, es la representación de la sociedad la que le impone una serie de notas, determinaciones o de cartas políticas al rey, y éste las tiene que aceptar. Por lo tanto, existe en el caso de las constituciones impuestas, una participación activa de la representación de la sociedad en las decisiones políticas fundamentales.
Pactadas.- En las constituciones pactadas la primera idea que se tiene es el consenso. Nadie las otorga en forma unilateral, ni tampoco las impone debido a que si son impuestas y no se pactan carecerían de un marco de legitimidad. Estas constituciones son multilaterales, ya que todo lo que se pacte implica la voluntad de dos o más agentes; por lo tanto, son contractuales y se dice que parten de la teoría del pacto social. Así, se puede pactar entre comarcas, entre provincias, entre fracciones revolucionarias, etc
Las constituciones pactadas o contractuales implican: primero, una mayor evolución política que en aquellas que son impuestas u otorgadas; segundo, en las pactadas hay, una fuerte influencia de la teoría del pacto social; tercero, en aquellas que son pactadas este pacto o consenso se puede dar entre diversos agentes políticos—todos aquellos grupos de poder real que estén reconocidos por el Estado-. Así, aún tratándose de una monarquía, cuando se pacta los gobernados dejan de ser súbditos.
Por voluntad de la soberanía popular.- es cuando el origen del documento constitucional es directamente la sociedad, la cual por lo general se manifiesta a través de una asamblea. Por lo tanto, no es que la sociedad pacte con los detentadores del poder público, sino que la propia Constitución surge de la fuerza social.
4. Antecedentes de las constituciones en el mundo.
Su origen lo encontramos en la Grecia Clásica que tuvo como convicción que la comunidad política se gobierna por ley.
Aristóteles fue quien desarrolló el concepto de Constitución. Para él existían tres buenas formas de gobierno: la monarquía -gobierno de un solo hombre, aristocracia gobierno de los mejores y democracia moderada -gobierno de muchos. Su degradación daría lugar respectivamente: tiranía, oligarquía y democracia exagerada
La mejor forma de gobierno, la de constitución, sería aquella que combinara elementos de las tres primeras de manera que cada clase de ciudadano tuviera garantizados sus derechos y aceptara sus responsabilidades en favor del bien común.
Otro principio aristotélico, aún vigente, afirma que los gobiernos son responsables ante los gobernados y que todos los hombres son iguales ante la ley. Sólo que hay que recordar que para Aristóteles su sentido de igualdad lo aplicaba únicamente entre los hombres libres ya que el admitió la esclavitud.
Cuando el cristianismo se convirtió en la religión predominante se defendió la concepción monárquica del gobierno, ya que en los últimos años del Imperio Romano, San Agustín postuló que las constituciones terrenas debían responder en lo posible al modelo de la ciudad de Dios, lo que se interpretó como la concentración del poder en un único soberano. Esta tesis se desarrolló durante la edad media y se postuló que el monarca recibía su mandato directamente de Dios, concepto que constituyó la base del absolutismo monárquico.
Los fundamentos teóricos del constitucionalismo se desarrollaron sobre las teorías del contrato social en los siglos XVII y XVIII , con Thomas Hobbes, John Locke, Barón de Montesquieu y Juan Jacobo Rousseau.
Estas teorías originaron la doctrina liberal, contraria al absolutismo. La doctrina liberal propuso cambios en la forma de Gobierno y defendió los derechos políticos de los ciudadanos.
El contrato social los individuos cedían parte de la libertad absoluta que caracteriza el estado de naturaleza para poder contar con la seguridad que proporcionaba un gobierno soberano aceptado. Para Hobbes la soberanía debería concentrarse en un solo individuo, mientras Rousseau lo remitía a la voluntad general.
Locke estableció la división de poderes dentro del gobierno y fue quien mayor influencia tuvo en la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en Francia realizadas a finales del siglo XVIII.
La experiencia constitucional de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos fue decisiva para el desarrollo del pensamiento liberal en el siglo XIX, durante el cual se promulgaron constituciones en la mayor parte de los países europeos y americanos.
Cabe mencionar que las constituciones del siglo XIX tendían a ser breves y a contener sólo normas fundamentales. Desde la primera guerramundial, sin embargo fue más frecuente incluir en el texto constitucional diversos principios referentes a temas sociales, económicos y políticos que anteriormente se remitían a las leyes ordinarias.
5. Antecedentes y contexto histórico de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Las ideas liberales en Europa se convirtieron en un instrumento de lucha para revolucionarios del siglo XIX, que combatieron contra el gobierno absolutista de los reyes o contra el dominio extranjero.
En ese contexto de la doctrina liberal, inspiración de la independencia de México y otros países americanos de España, José María Morelos y Pavón promulgó en 1814 la Constitución de Apatzingán donde recoge los principios de igualdad, soberanía popular y división de poderes.
Como país libre, en México encontramos como Constituciones que precedieron a la de 1917: la de 1824 y la de 1857.
Recordando que nuestra guerra de independencia termina en 1821 y tres años después en 1824, los representantes de la nación de tendencia conservadora, reunidos en un Congreso Constituyente, proclamaron la primera Ley Suprema del País: La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos que estuvo vigente por poco más de 30 años.
En 1854, los liberales desplazaron a los conservadores y promovieron la elaboración de nuevas leyes y así en 1857 se dio a conocer la nueva Constitución Política. Ese mismo año entró en vigor, a pesar del desacuerdo de los conservadores, quienes la desconocieron y se levantaron en armas.
Principales disposiciones legales de la Constitución promulgada el 4 de octubre de 1824.
• Establecimiento de la República Federal como forma de gobierno, con carácter Representativo, Popular y Federal.
• Un gobierno republicano, constituido por los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
• El poder Ejecutivo se deposita en un Presidente y un Vicepresidente, electos cada cuatro años.
Principales disposiciones legales de la Constitución liberal promulgada el 5 de febrero de 1857.
• México se constituye como una República, Representativa, Popular y Federal.
• Se adopta el Principio de la División de Poderes.
• Se reconocen las Libertades de Enseñanza y las garantías de Libertad, Propiedad, Seguridad y Soberanía Popular.
Sucesos después de la promulgación de la Constitución de 1857.
Benito Juárez gobernó de 1858 a 1872, año de su muerte, tras quien Porfirio Díaz ocupó el poder.
Así la época conocida como Porfiriato abarca el período comprendido entre 1876 y 1911. Esta etapa se caracterizó por la supresión de libertades y un gobierno que no respetaba la ley. Los campesinos, grupos indígenas y otros sectores populares estaban en la miseria, mientras unos pocos mexicanos y extranjeros eran dueños de la riqueza del país.
Con estas condiciones nace la Revolución Mexicana en 1910 donde Madero exigió:
La obediencia de las leyes constitucionales de 1857 y el respeto al voto de los ciudadanos.
Posterior a la Revolución de 1910, México requería que se fortaleciera su sistema político ya que sus instituciones estaban sumamente deterioradas por este conflicto y se requería garantizar la seguridad en los bienes y en las personas. Por lo que el presidente constitucionalista, Venustiano Carranza, promulga la Constitución el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro.
Es importante señalar, que un grupo de diputados deseaban introducir grandes cambios en las disposiciones legales para transformar la sociedad mexicana. Pero otros diputados que representaban a los ciudadanos terratenientes, grandes comerciantes y propietarios acaudalados se oponían a los cambios.
En las sesiones del Congreso se debatieron las propuestas de los distintos grupos, los diputados que promovían la inclusión de las demandas de los sectores populares en la carta Constitucional lograron convencer a la mayoría de representantes.
De ahí el carácter social y democrático que guarda nuestra Constitución.
6. El Poder Constituyente
Este es uno de los temas que la doctrina ha desarrollado con mayor acentuación mitológica. En especial, las apreciaciones ofrecidas por Carl Schmitt se hacen presentes en cada tratadista con alguna que otra variante. El autor mencionado explica la naturaleza y permanencia del poder constituyente, los sujetos susceptibles de su titularidad y el acto y las actividades que lo significan.
La naturaleza del Poder Constituyente.
Schmitt afirma que el Poder Constituyente es la voluntad política cuya fuerza o autoridad es capaz de adoptar la concreta decisión de conjunto sobre el modo y la forma de la existencia política de un estado. Expresa lo siguiente: "el poder constituyente es unitario e indivisible, ya que no se traduce en un poder más coordinado con otros distintos ‘poderes’ (legislativo, ejecutivo y judicial). Es la base que abarca a los otros poderes y divisiones de poderes."
El autor afirma, también, que el poder constituyente permanece después de la emisión de la Constitución porque la decisión política implicada en ella no puede reobrar contra el sujeto titular del poder constituyente ni destruir su existencia política, por ello, al lado y por encima de la Constitución sigue subsistiendo esa voluntad.
La titularidad del Poder Constituyente.
En la misma línea, Schmitt dice que todo poder constituyente tiene un titular. Así, según la concepción medieval sólo Dios tiene una "potestas constituens"; después de la revolución francesa, Sieyès desarrolló la teoría de la nación como sujeto del poder constituyente y en la restauración monárquica el rey recobró la titularidad del poder constituyente. No descalifica la posibilidad de que una minoría pueda ser su titular y, en este caso, reconoce que el Estado aparecerá como una forma aristocrática u oligárquica.
La actividad del Poder Constituyente.
Asegura también que la Constitución en sentido positivo surge mediante un acto de poder constituyente que no contiene cualquier tipo de normación, por un único momento de decisión se refiere a la totalidad de la unidad política considerada en su particular forma de existencia, o sea, la determinación consciente de la concreta forma de conjunto por la cual se pronuncia o decide la unidad política. Quiere decir que esa Constitución es una decisión consciente que la unidad política, a través del titular del poder constituyente, adopta por sí y para sí misma. Por este motivo la Constitución vale en la medida en que sea expresión de la voluntad política de aquel que la da, el pueblo en la democracia y el rey en la monarquía auténtica.
La actividad del poder constituyente, en consecuencia, no se encuentra vinculada a un procedimiento; y en el caso del pueblo—dice Schmitt—el poder constituyente se manifiesta mediante cualquier expresión reconocible de su inmediata voluntad de conjunto a través de los hechos, o sea, de aquellas evidencias sociales que impliquen un sí o un no fundamental como manifestación del pueblo. Reconoce, también, que en las democracias modernas existen instrumentos susceptibles de expresar esa voluntad: una asamblea que acuerda y despacha normaciones legales-constitucionales; una asamblea que proyecta esas mismas normas pero que requieren la aprobación de los ciudadanos a través del referéndum o de otra forma de confirmación; la participación de los estados en la aprobación de la Constitución federal; y el plebiscito general sobre una propuesta.
A partir de las ideas de Carl Schmitt se han desarrollado conceptos parecidos sobre el poder constituyente, atribuyéndole otras características:
Felipe Tena Ramírez.- afirma lo siguiente: "si como hemos visto, los órganos de poder reciben su investidura y sus facultades de una fuente superior a ellos mismos, como es la Constitución, eso quiere decir que el autor de la constitución debe de ser distinto y estar por encima de la voluntad política de los órganos. La doctrina designa al primero con el nombre de poder constituyente y a los segundos los llamas poderes constituidos
Ignacio Burgoa Orihuela.- este tratadista afirma: "el poder constituyente es una potencia encaminada a establecer un orden constitucional, o sea, una estructura jurídica fundamental de contenido diverso y mutable dentro de la que organice un pueblo o nación, se encauce su vida misma y se normen las múltiples y diferentes relaciones colectivas e individuales que surgen de su propio desarrollo."
Jorge Carpizo.- En una línea parecida a la de Schmitt, asevera que en la democracia el poder constituyente es y sólo puede ser el pueblo; que el congreso constituyente es una asamblea electa por el pueblo para que redacte y promulgue la Constitución, en tanto que la asamblea proyectista redacta un proyecto de Constitución para que el pueblo lo apruebe o lo descalifique; además, atribuye al poder constituyente las siguientes características: es originario; es creador de todo el orden jurídico; en principio es ilimitado; su función es expedir la Constitución, y no gobierna.
El poder constituyente desde la perspectiva sociológica.
La norma constituyente y las constituidas son mandatos que regulan la conducta de los hombres en sociedad; las segundas son creadas por los órganos y de acuerdo con los procedimientos determinados en la primera pero ésta puede ser creada por un hombre o una asamblea de hombres, con el pueblo participante, al margen de éste e inclusive sobre él.
Si queremos denominar poder constituyente al autor de la Constitución, tendremos que concluir que siempre es un hombre, una asamblea o la asamblea con participación ciudadana. Sin embargo, lo cierto es que la primera norma es determinada por las fuerzas o grupos sociales más vigorosos; fuerzas y grupos que no necesariamente responden a los intereses de la mayoría poblacional pero siempre determinan el contenido ideológico y político de la Constitución, del derecho y del Estado. Sólo en la perspectiva sociológica es posible hablar del poder constituyente, y su legitimidad dependerá de que esa fuerza social responda a los valores e intereses de los grupos más vigorosos que evolucionan en la estructura social. Desde la perspectiva estrictamente jurídica, la validez de la Constitución depende del grado de positivización que alcance; desde la perspectiva sociológica y política, la legitimidad de la norma fundamental dependerá de que la persona o la asamblea que la produzca sea reconocida por la mayoría social como la entidad apta para hacerlo, además, que el contenido de la Constitución sea congruente con la ideología y los valores predominantes en la sociedad.
Desde la concepción de Schmitt, y de los tratadistas que se acercan a sus ideas, podríamos concluir que si es necesario afirmar la existencia del poder constituyente no será una expresión jurídica sino sociológica y, en última instancia, vale afirmar que es—como afirma Burgoa—la realidad social en su conjunto, expresándose a través de los grupos más vigorosos. Solamente así es posible explicar la existencia del poder constituyente en los sistemas de derecho consuetudinario, donde las constituciones son el producto de la vida cotidiana; en donde no existe una asamblea ad-hoc que la expida y, normalmente, el pueblo no participa por vía de referéndum o de plebiscito porque también en esos sistemas son las fuerzas sociales predominantes las que determinan la creación y contenido de las normas que organizan al Estado y definen la validez del orden jurídico.
El órgano constituyente desde la perspectiva jurídica
De acuerdo con las ideas explicadas, jurídicamente es inaceptable hablar de un poder constituyente. En todo caso, desde el enfoque del derecho constitucional, podemos expresar con propiedad que existe un órgano constituyente definido cuando nos referimos al individuo, la asamblea o la asamblea con el pueblo, que expide una Constitución solemne y formal en los sistemas de derecho escrito, por ejemplo la Constitución de 1917;y en los de derecho consuetudinario, un órgano constituyente indefinido (el parlamento, el rey, los jueces, etc.) que a través del tiempo conforma la Constitución (norma constituyente).
Datos generales de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos de 1917
• Nombre: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
• Fecha de Aprobación: 31 de enero de 1917
• Fecha de Promulgación: 5 de febrero de 1917
• Lugar de Promulgación: Ciudad de Querétaro
• Expidió: Congreso Constituyente
• Publicación Oficial: Diario Oficial de la Federación
• Número de artículos: 136
• Número de modificaciones: 376
La Constitución Mexicana ha sufrido 376 modificaciones en sus 84 años de existencia.
Un total de 98 artículos, de los 136 que contiene han sido modificados.
El Art. 73, que tiene que ver con las facultades del Congreso, ha sufrido cambios en 41 ocasiones, una cada dos años en promedio
La libertad de expresión, la democracia, el respeto a las leyes constitucionales y al voto fueron las principales causas por las que el pueblo mexicano combatió contra la dictadura de Porfirio Díaz y contra el gobierno ilegítimo de Victoriano Huerta.
El Espíritu de la Constitución de 1917 lo encontramos en tres artículos que recogen las tres principales demandas sociales de los mexicanos:
• Artículo 3°, la educación
• Artículo 27, el reparto de la tierra
• Artículo 123, la protección del trabajo
Artículo 3.
Durante mucho tiempo, sólo las clases adineradas recibían educación. La mayoría de la población, campesinos y trabajadores, carecían de educación elemental: no sabían leer ni escribir. Este hecho los colocaba en una situación en gran desventaja social frente a los grupos ilustrados, los empleados de gobierno y los grandes propietarios.
Por estas razones, el derecho a la educación se convirtió en una de las principales demandas de los sectores populares. El Congreso Constituyente de 1916-1917 discutió la incorporación de este derecho en la Constitución Política y aprobó el Art. 3°, que se refiere a que:
• La educación impartida en escuelas oficiales y particulares será laica: esto es, ajena a todo doctrina religiosa.
• La educación primaria impartida en escuelas públicas será gratuita.
El Art. 3° fue reformado en 1934; se estableció que la educación impartida por el Estado tendría un carácter socialista y que uno de sus propósitos consistía en combatir el fanatismo y los prejuicios.
En 1940 este artículo se modificó para restituir los principios fijados por la Constitución de 1917 y para agregar las características de educación integral, nacional, laica, democrática y científica. En 1993, otra reforma estableció que la educación primaria y la secundaría son obligatorias.
Artículo 27.
Art. 27, el reparto de la tierra. La independencia del país no introdujo cambios importantes con la propiedad de la tierra. Los despojos de tierras de los campesinos continuaron, ahora por parte de los dueños de las haciendas.
Las peticiones que los campesinos hicieron a las autoridades públicas que les reconocieran la propiedad de sus tierras pero no prosperaron; por el contrario, los hacendados contaron con el apoyo del gobierno para despojar a los pueblos y comunidades.
La Constitución Política de 1917 incluyó el artículo 27 con el fin de resolver el problema de la propiedad de la tierra y atender las reclamaciones de las comunidades campesinas y grupos étnicos. Entre las principales disposiciones del Art. 27 constitucional, redactado y aprobado en 1917, destacan las siguientes:
• La propiedad de tierras y aguas corresponden originalmente a la nación, el gobierno dictará las medidas pertinentes para distribuirlas y conservarlas.
• La nación es la encargada del dominio y explotación de los recursos naturales.
• Se declaran nulas todas las asignaciones y expropiaciones de tierra llevadas a cabo de manera ilegal.
• Están prohibidos los latifundios en México, entre otros.
Artículo 123.
Art. 123 la protección del trabajo. A fines del siglo XIX y principios del XX, las condiciones de trabajo eran sumamente desfavorables para los trabajadores de la ciudad y del campo: bajos salarios, jornadas agotadoras, ausencia de derechos, entre otros problemas.
El Art. 123 se introdujo en la Constitución de 1917 con el fin de regular las relaciones entre trabajadores y propietarios de las empresas. Los logros principales del artículo 123 son:
• Jornada máxima de trabajo de ocho horas.
• Prohibición de trabajar a los menores de doce años.
• Pago de salario en moneda circulante legal.
La Constitución de 1917, en general, pero particularmente los artículos 27 y 123, representan la culminación del proceso histórico de la lucha por la conquista de derechos para el pueblo mexicano.
Es así, como la nueva Constitución dio al Estado la intervención directa para defender los intereses del trabajador como clase patronal. Igualmente liberó al campesino de la esclavitud de la hacienda y del latifundio, otorgándole la propiedad de la tierra como un derecho.
7. Conclusión
Hemos llegado a la conclusión de que una Constitución, debe realizarse con el objeto de establecer distintos puntos con respecto del aseguramiento de los respectivos intereses de los miembros de una comunidad social entre los cuales podemos mencionar las funciones de los poderes del Estado, su actividad, así como los derecho individuales y las garantías constitucionales que se le deben reconocer a los ciudadanos.
Hemos visto también que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es una constitución de orden escrito y que para su modificación requiere de un proceso especial realizado por determinados órganos del Estado, aunque el hecho de que sea una ley escrita no puede considerarse como un papel en el que se escribe muchas palabras y no se cumplen, sino que es la misma necesidad social la que origina que estas normas sean creadas y reformadas para su buen funcionamiento.
El poder constituyente debe recaer en el pueblo mismo que debe expresar su voluntad bajo un congreso bien organizado encargado de recopilar esas necesidades para poder reformar y crear las leyes bajo un buen estudio de estas, logrando una mejor convivencia de los miembros de una sociedad
Como las sociedades están en constante evolución, existe la necesidad de estudiar los proyectos de Ley, para hacer las reformas adecuadas y necesarias para que esta siga actualizada con lo que sucede en la sociedad y no solo vigente, una constitución que en verdad se transforme efectivamente a favor del pueblo, que no se contradiga con la realidad de las cosas y que se mantenga bajo un proceso especializado que estudie cada paso conforme a la función para la que ha sido creada.
martes, 16 de marzo de 2010
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